-¿Y tú me lo preguntas? Utopía, eres tú.”
Según la RAE utopía significa: “plan,
proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable
en el momento de su formulación.” Hoy
en día el término utopía se escucha muy frecuentemente, quizá
demasiado frecuentemente. De hecho cualquier sistema social, político
o económico que difiera demasiado del actual y que no haya existido
hasta el momento es tachado de utópico e irrealizable. Hace unas
semanas hablando con dos buenos amigos surgió el tema de la pobreza
en el tercer mundo y la igualdad universal. Yo les hice saber mi opinión
sobre el tema, a lo que ellos, calificándome de utópico, me
respondieron sugiriéndome fundar el partido de los unicornios rosas.
Si estos amigos hubieran tenido entre 60 y 80 años ese comentario me
hubiera parecido razonable, sin embargo ninguno supera los 16. Esto
me hizo reflexionar sobre el conformismo y el papel de las
generaciones en la transformación de la sociedad.
Para
ejemplificar las utopías a lo largo de la historia contemporánea
podemos remontarnos a cómo vivía un campesino europeo hace 300
años, antes de la independencia de Estados Unidos y la llegada del
liberalismo. Él durante toda su vida ha tenido que dar una gran
parte de sus escasos beneficios a los nobles señores feudales, a los
que alimentaba. Probablemente este hombre nunca llegó ni siquiera a
imaginar una sociedad donde fuera al revés y los más ricos fueran
quienes más contribuyeran al bienestar social, o su mujer, labradora
que era considerada prácticamente una posesión de su marido,
probablemente nunca imaginó que pudiera existir una sociedad en la
que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos y obligaciones, y
sin embargo, tan solo 300 años después, esto sucede así.
Una
de las pocas cosas que nos diferencian de esta pareja es que nosotros
poseemos una visión de la historia mucho mas extensa y detallada,
pero al parecer no somos capaces de utilizar esto para mejorar
nuestra capacidad de abstracción e imaginar una realidad diferente.
Si nuestra "utopía" no es suficientemente parecida a algún sistema o modelo de
sociedad que exista o existiera en el pasado, lo desechamos incluso
antes de planteárnoslo en serio. ¿Cuál es el problema de esto? Que
aunque exista una alternativa mejor para el sistema, al ser demasiado
arriesgada o diferente no perseguimos el cambio, y por tanto, no
cambiamos. Y es que el mundo esta formado por individuos, individuos
como tú y yo, con una moral propia y unas ilusiones diferentes a las
de cualquier otro, y el mundo, el sistema, la economía y las leyes
están en nuestras manos. No tenemos por qué aceptar lo que
generaciones anteriores han construido, nosotros tenemos derecho a
convertir la sociedad en lo que nos gustaría que fuera, no tenemos
por qué conformarnos y llamar utópico a lo diferente, porque al
igual que hoy se vive diferente que hace 300 años, es evidente que
lo diferente es el futuro. Y nuestra labor consta precisamente en
elegir y elaborar ese futuro.
Muchas gracias por leer esta pequeña reflexión, te animo a que dejes con comentario con tu opinión o tu valoración y a que sigas este blog.
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano.
Ya sabes Julio, tienes toda la razon, hay que avanzar y avanzar, hacia donde sea pero hacia adelante, cambiaremos el mundo.
ResponderEliminarCampesino medieval hace 300 años?? Uy esa Historia Julio...Aparte de eso me ha gustado mucho tu opinion, y que sepas que la oferta del partido de los Unicornios Rosas sigue en pie.
ResponderEliminar¡¡¡En ningún sitio pone medieval!!! Hace 300 años (1714, Edad Moderna) aún el sistema era de Antiguo Régimen, y los campesinos (a excepción de marginados sociales como viudas sin hijos o ciegos) formaban el colectivo más pobre y explotado.
ResponderEliminarLo prometido es deuda, así que.
ResponderEliminarBien, lo primero que conviene preguntarse es si una utopía como tal existe. Yo pienso que no, precisamente, ese es el significado de la palabra utopía, "irrealizable".
A partir de ese momento, hay que pensar en que estamos buscando, y en si es esto posible. Ya que se ha acudido a la Historia (con mayúscula), conviene citar algunos ejemplos de lo que en su día fue por muchos considerado una utopía, y que yo creo que es lo que hoy día más se habría acercado a una.
-La República Romana, porque no, la república no es un invento novedoso. ¿Moraleja? Un sistema que parecía funcionar bien, terminó podrido y destruido por los propios romanos, sus ambiciones y guerras internas.
-La famosa Revolución Francesa que has comentado. ¿Cómo acabó? Guillotinamientos, represión, todos los reyes con cabeza con el ojo puesto en Francia, y finalmente, un necesario dictador para poner orden, el señor Bonaparte.
-Finalmente, para mi la guinda del pastel, la búsqueda de la famosa utopía comunista en Rusia, que trajo una guerra civil, más represión y otra guerra. Y no nos olvidemos de la dictadura del señor del bigote.
En definitiva. Todas las "supuestas utopías" acaban corrompidas desde dentro, podridas por culpa del propio ser humano, que es así, sin remedio. Fuera o no fuera bueno el ideario con el que estas utopías se realizaron, unas duraron más, otras menos, pero, si bien trajeron progreso, nunca se llegó a realizar esa utopía que comentamos.
Así que, personalmente creo que conviene buscar un -mejor- sistema que el actual, pero no uno perfecto, dado que la perfección no existe. ¿Para mejorar lo que hoy tenemos hace falta una revolución, algo nuevo? Si es así, bienvenido sea, pero no creamos haber encontrado la panacea a todos los problemas del ser humano. Porque eso, es una utopía.
Y con esto he terminado, así que, ale ale.
Estoy de acuerdo con muchas cosas de las que has dicho: la perfección no existe. Por ejemplo, en el caso de la igualdad universal, incluso habiéndolo conseguido tal cual se piensa, no sería perfecto, ya que la propia igualdad para algunos sería injusta ya que no todos se han esforzado lo mismo para conseguir lo que tienen. O por ejemplo, en el caso la igualdad de sexos, también la perfección es imposible ya que por naturaleza el hombre tiene de media mayor destreza físicas y la mujer es la única con la capacidad de engendrar niños en su vientre. En cualquier caso, se trata de elegir el mal menor. La utopía no tiene por qué ser perfecta, como no lo era el marxismo ni ningún otro sistema conocido hasta ahora, pero sí serían la mejor de las alternativas.
EliminarObviamente hay utopías que se han conseguido llevar a la práctica y no han funcionado, como hay otras que sí han dado buenos resultados (aunque no perfectos). La cuestión está en no rechazar ideas por ser diferentes.