lunes, 20 de enero de 2014

Utopía y conformismo.

          “-¿Qué es utopía? - Dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
           -¿Y tú me lo preguntas? Utopía, eres tú.”

          Según la RAE utopía significa: “plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.” Hoy en día el término utopía se escucha muy frecuentemente, quizá demasiado frecuentemente. De hecho cualquier sistema social, político o económico que difiera demasiado del actual y que no haya existido hasta el momento es tachado de utópico e irrealizable. Hace unas semanas hablando con dos buenos amigos surgió el tema de la pobreza en el tercer mundo y la igualdad universal. Yo les hice saber mi opinión sobre el tema, a lo que ellos, calificándome de utópico, me respondieron sugiriéndome fundar el partido de los unicornios rosas. Si estos amigos hubieran tenido entre 60 y 80 años ese comentario me hubiera parecido razonable, sin embargo ninguno supera los 16. Esto me hizo reflexionar sobre el conformismo y el papel de las generaciones en la transformación de la sociedad.
        
           Para ejemplificar las utopías a lo largo de la historia contemporánea podemos remontarnos a cómo vivía un campesino europeo hace 300 años, antes de la independencia de Estados Unidos y la llegada del liberalismo. Él durante toda su vida ha tenido que dar una gran parte de sus escasos beneficios a los nobles señores feudales, a los que alimentaba. Probablemente este hombre nunca llegó ni siquiera a imaginar una sociedad donde fuera al revés y los más ricos fueran quienes más contribuyeran al bienestar social, o su mujer, labradora que era considerada prácticamente una posesión de su marido, probablemente nunca imaginó que pudiera existir una sociedad en la que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos y obligaciones, y sin embargo, tan solo 300 años después, esto sucede así.

       Una de las pocas cosas que nos diferencian de esta pareja es que nosotros poseemos una visión de la historia mucho mas extensa y detallada, pero al parecer no somos capaces de utilizar esto para mejorar nuestra capacidad de abstracción e imaginar una realidad diferente. Si nuestra "utopía" no es suficientemente parecida a algún sistema o modelo de sociedad que exista o existiera en el pasado, lo desechamos incluso antes de planteárnoslo en serio. ¿Cuál es el problema de esto? Que aunque exista una alternativa mejor para el sistema, al ser demasiado arriesgada o diferente no perseguimos el cambio, y por tanto, no cambiamos. Y es que el mundo esta formado por individuos, individuos como tú y yo, con una moral propia y unas ilusiones diferentes a las de cualquier otro, y el mundo, el sistema, la economía y las leyes están en nuestras manos. No tenemos por qué aceptar lo que generaciones anteriores han construido, nosotros tenemos derecho a convertir la sociedad en lo que nos gustaría que fuera, no tenemos por qué conformarnos y llamar utópico a lo diferente, porque al igual que hoy se vive diferente que hace 300 años, es evidente que lo diferente es el futuro. Y nuestra labor consta precisamente en elegir y elaborar ese futuro.

          Muchas gracias por leer esta pequeña reflexión, te animo a que dejes con comentario con tu opinión o tu valoración y a que sigas este blog.

          “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Eduardo Galeano.



5 comentarios:

  1. Ya sabes Julio, tienes toda la razon, hay que avanzar y avanzar, hacia donde sea pero hacia adelante, cambiaremos el mundo.

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  2. Campesino medieval hace 300 años?? Uy esa Historia Julio...Aparte de eso me ha gustado mucho tu opinion, y que sepas que la oferta del partido de los Unicornios Rosas sigue en pie.

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  3. ¡¡¡En ningún sitio pone medieval!!! Hace 300 años (1714, Edad Moderna) aún el sistema era de Antiguo Régimen, y los campesinos (a excepción de marginados sociales como viudas sin hijos o ciegos) formaban el colectivo más pobre y explotado.

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  4. Lo prometido es deuda, así que.

    Bien, lo primero que conviene preguntarse es si una utopía como tal existe. Yo pienso que no, precisamente, ese es el significado de la palabra utopía, "irrealizable".
    A partir de ese momento, hay que pensar en que estamos buscando, y en si es esto posible. Ya que se ha acudido a la Historia (con mayúscula), conviene citar algunos ejemplos de lo que en su día fue por muchos considerado una utopía, y que yo creo que es lo que hoy día más se habría acercado a una.
    -La República Romana, porque no, la república no es un invento novedoso. ¿Moraleja? Un sistema que parecía funcionar bien, terminó podrido y destruido por los propios romanos, sus ambiciones y guerras internas.
    -La famosa Revolución Francesa que has comentado. ¿Cómo acabó? Guillotinamientos, represión, todos los reyes con cabeza con el ojo puesto en Francia, y finalmente, un necesario dictador para poner orden, el señor Bonaparte.
    -Finalmente, para mi la guinda del pastel, la búsqueda de la famosa utopía comunista en Rusia, que trajo una guerra civil, más represión y otra guerra. Y no nos olvidemos de la dictadura del señor del bigote.

    En definitiva. Todas las "supuestas utopías" acaban corrompidas desde dentro, podridas por culpa del propio ser humano, que es así, sin remedio. Fuera o no fuera bueno el ideario con el que estas utopías se realizaron, unas duraron más, otras menos, pero, si bien trajeron progreso, nunca se llegó a realizar esa utopía que comentamos.
    Así que, personalmente creo que conviene buscar un -mejor- sistema que el actual, pero no uno perfecto, dado que la perfección no existe. ¿Para mejorar lo que hoy tenemos hace falta una revolución, algo nuevo? Si es así, bienvenido sea, pero no creamos haber encontrado la panacea a todos los problemas del ser humano. Porque eso, es una utopía.

    Y con esto he terminado, así que, ale ale.

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    1. Estoy de acuerdo con muchas cosas de las que has dicho: la perfección no existe. Por ejemplo, en el caso de la igualdad universal, incluso habiéndolo conseguido tal cual se piensa, no sería perfecto, ya que la propia igualdad para algunos sería injusta ya que no todos se han esforzado lo mismo para conseguir lo que tienen. O por ejemplo, en el caso la igualdad de sexos, también la perfección es imposible ya que por naturaleza el hombre tiene de media mayor destreza físicas y la mujer es la única con la capacidad de engendrar niños en su vientre. En cualquier caso, se trata de elegir el mal menor. La utopía no tiene por qué ser perfecta, como no lo era el marxismo ni ningún otro sistema conocido hasta ahora, pero sí serían la mejor de las alternativas.
      Obviamente hay utopías que se han conseguido llevar a la práctica y no han funcionado, como hay otras que sí han dado buenos resultados (aunque no perfectos). La cuestión está en no rechazar ideas por ser diferentes.

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